Contenido del artículo
- Cada cuánto limpiar la lavadora por dentro
- Materiales y productos que necesitas (y cuáles evitar)
- Paso a paso: limpieza profunda del tambor y la cuba
- Limpia la goma de la puerta: el nido de moho y malos olores
- El filtro y la bomba de desagüe: olvidados pero clave
- Cajetín del detergente y compartimento del suavizante
- Trucos caseros para eliminar olores y sarro
- Mantenimiento diario para que no vuelva a pasar
- Nuestra recomendación final
- Preguntas frecuentes
Para limpiar la lavadora por dentro, haz un ciclo en caliente con 2 tazas de vinagre blanco en el tambor y media taza de bicarbonato en el cajetín. Después limpia la goma de la puerta, el filtro y el cajetín con un paño y agua jabonosa. Con eso eliminas olores, moho y residuos de detergente en una sola sesión.
La mayoría de la gente limpia la lavadora solo cuando empieza a oler mal, y ahí ya hay meses de residuo acumulado. El problema casi nunca está en el tambor: está en la goma, en el filtro y en el cajetín, tres zonas donde se queda la suciedad húmeda y se forma el biofilm que provoca el olor a humedad típico.
Esta guía funciona igual para lavadoras de carga frontal y superior, aunque el filtro y la goma solo existen en las de carga frontal. Si tienes una de carga superior, sáltate esas secciones y céntrate en el ciclo de limpieza y el cajetín.
En resumen:
- Frecuencia: cada 1-3 meses según uso y dureza del agua de tu zona.
- Ciclo base: 2 tazas de vinagre blanco en el tambor + ½ taza de bicarbonato en el cajetín, programa caliente.
- Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco ni otros ácidos: genera gases tóxicos.
- Limpia siempre la goma, el filtro y el cajetín: ahí está el 80 % del problema del olor.
- Tiempo total de una limpieza profunda: entre 1 y 2 horas, casi todo en automático.
Cada cuánto limpiar la lavadora por dentro
La recomendación general es una limpieza profunda cada 1 a 3 meses. Si vives en una zona de agua dura (gran parte del centro y el este de España, por ejemplo), usa la lavadora a diario o lavas mucha ropa de bebé o deportiva, acércate al mes. Si la usas dos veces por semana y el agua de tu zona es blanda, puedes estirar a los tres meses.
Estas son las señales de que tu lavadora ya necesita limpieza, aunque hayas cumplido el calendario:
- Olor a humedad o a "trapo mojado" al abrir la puerta, incluso con el tambor vacío.
- Manchas grises o blanquecinas en la ropa recién lavada, sobre todo en toallas y prendas oscuras.
- Residuos de detergente visibles en el cajetín o en el fondo del tambor.
- Ruidos nuevos al centrifugar o al desaguar (suele ser el filtro obstruido).
- Agua que no baja bien o ciclos que se alargan.
Un truco para comprobar si el problema es sarro: mira la resistencia (la pieza metálica que se ve al fondo del tambor en las de carga frontal). Si está blanquecina y con costra, tienes cal acumulada y conviene usar un desincrustante además del vinagre.
Materiales y productos que necesitas (y cuáles evitar)

Antes de empezar, ten todo a mano. Así no interrumpes el proceso con las manos mojadas.
| Material | Para qué sirve | Coste orientativo |
|---|---|---|
| Vinagre blanco (1 l) | Sarro, olores, ciclo de limpieza | Muy bajo |
| Bicarbonato sódico (500 g) | Refuerza el ciclo y desodoriza | Muy bajo |
| Ácido cítrico (opcional) | Desincrustar cal en zonas de agua dura | Bajo |
| Limpiador específico para lavadoras | Alternativa al vinagre si prefieres producto formulado | Medio |
| Paños de microfibra (2-3) | Secar goma, tambor y cajetín | Bajo |
| Cepillo de dientes viejo | Goma, esquinas del cajetín, ranuras | — |
| Guantes de goma | Proteger la piel del vinagre y la suciedad | Bajo |
| Recipiente o jarra | Medir y verter sin derramar | — |
Lo que NO debes usar nunca:
- Lejía mezclada con vinagre, amoniaco o cualquier ácido. La mezcla de lejía y ácido libera cloro gaseoso, que es tóxico. La mezcla de lejía y amoniaco genera cloraminas, también peligrosas. Si usas lejía, úsala sola y con la ventana abierta.
- Productos abrasivos (estropajos metálicos, polvos de limpieza fuertes) sobre la goma y las piezas de plástico: las rayan y crean microgrietas donde se mete la suciedad.
- Mezclar vinagre y bicarbonato "para que haga más espuma". Juntos se neutralizan: el resultado es agua con sal. Funcionan mejor por separado, en fases distintas del ciclo.
Si eliges un limpiador específico de lavadoras, sigue las instrucciones del envase: las dosis y el programa recomendado varían entre productos. No lo combines con vinagre ni con bicarbonato.
Paso a paso: limpieza profunda del tambor y la cuba
Tiempo estimado: 1-2 horas, casi todo mientras la máquina trabaja.
- Vacía la lavadora por completo. Comprueba que no queda nada en el tambor ni en los bolsillos de una prenda olvidada.
- Prepara la mezcla. Vierte 2 tazas de vinagre blanco (unos 500 ml) directamente en el tambor. Añade ½ taza de bicarbonato (unos 100 g) en el compartimento del detergente principal. Si prefieres limpiador específico, usa la dosis que indique el fabricante en el tambor o en el cajetín según sus instrucciones.
- Selecciona el programa más caliente que admita tu lavadora (normalmente 90 °C o 60 °C). Si tiene un programa específico de "limpieza de tambor" o "higiene", úsalo. Añade un aclarado extra si tu modelo lo permite.
- Deja que termine el ciclo completo. No lo interrumpas a mitad: el calor y el tiempo son parte del proceso.
- Al terminar, abre la puerta y seca el tambor con un paño de microfibra. Pasa también el paño por el borde interior de la cuba, donde suele quedar agua retenida.
- Repite el ciclo solo con agua (sin productos) si notas restos de vinagre o espuma. Es habitual que quede algo de olor a vinagre las primeras horas; se va solo.
Errores comunes:
- Echar el vinagre en el cajetín del suavizante en lugar del tambor. El suavizante se dosifica al final del ciclo, así que el vinagre no haría su trabajo.
- Poner demasiado bicarbonato. Más cantidad no limpia más y puede dejar residuo en la cuba.
- Usar el programa corto o "rápido". Necesitas calor y un ciclo largo para desincrustar.
Si tu lavadora tiene autolimpieza de tambor (algunos modelos la anuncian), no sustituye esta limpieza manual: solo hace un aclarado a alta temperatura, pero no toca goma, filtro ni cajetín.
Limpia la goma de la puerta: el nido de moho y malos olores

La junta de goma es la causa número uno del olor a humedad. Acumula agua, pelusa y restos de detergente, y ahí crece el moho negro que luego mancha la ropa.
- Abre la puerta del todo y levanta el pliegue de la goma con los dedos. Verás un canal interior donde suele haber agua estancada.
- Seca esa agua con un paño antes de limpiar. Si la dejas, diluirá el producto y no hará efecto.
- Pasa un paño empapado en vinagre blanco (o en limpiador específico diluido) por todo el pliegue, por dentro y por fuera.
- Insiste con un cepillo de dientes en las zonas con moho negro o residuo pegado. No uses estropajo ni cuchillo: puedes rasgar la goma.
- Aclara con un paño húmedo y seca bien con un paño seco. Este paso es el más importante: si dejas humedad, el moho vuelve en días.
- Si el moho está muy metido en el interior de la goma y no sale, valora sustituir la junta. En muchos modelos es una pieza económica y se cambia con relativa facilidad; en otros requiere desmontar el frontal.
Truco de experiencia: deja la puerta entreabierta siempre que no uses la lavadora. Es el gesto que más reduce el moho en la goma, más que cualquier producto.
El filtro y la bomba de desagüe: olvidados pero clave
El filtro atrapa monedas, botones, pelusa y pelo. Cuando se obstruye, el agua no desagua bien, aparece olor y el tambor puede quedarse con restos.
Dónde está: en la mayoría de lavadoras de carga frontal, detrás de una trampilla en la parte inferior delantera, junto al suelo. En algunos modelos está integrado en el tubo de desagüe trasero o dentro de la cuba, y en ese caso conviene consultar el manual antes de tocar nada.
Cómo limpiarlo:
- Desconecta la lavadora de la corriente antes de abrir la trampilla.
- Coloca un recipiente bajo la trampilla y varios trapos alrededor. Al abrir el filtro saldrá agua residual (entre medio litro y dos litros, según el modelo). Es normal que huela mal.
- Gira el tapón del filtro en el sentido que indique (normalmente a la izquierda) y extráelo con cuidado.
- Limpia el filtro bajo el grifo con un cepillo, retirando pelos, pelusa y restos. Revisa también el interior del hueco: a veces hay objetos atascados.
- Comprueba las aspas de la bomba (se ven al fondo del hueco). Gíralas con el dedo: deben moverse sin resistencia. Si están bloqueadas por un objeto, retíralo con cuidado.
- Vuelve a colocar el filtro y apriétalo bien para que no gotee. Cierra la trampilla.
Hazlo cada 2-3 meses o antes si notas que desagua lento. Si al abrir sale mucha agua sucia con olor fuerte, es señal de que llevabas demasiado tiempo sin limpiarlo.
Cajetín del detergente y compartimento del suavizante
El cajetín es otro punto ciego. Los restos de detergente y suavizante se endurecen, obstruyen los conductos y hacen que el producto no llegue bien al tambor.
- Extrae el cajetín. En la mayoría de modelos se saca presionando una pestaña central o levantándolo ligeramente hacia arriba. Si no ves cómo, consulta el manual: forzarlo puede romper el mecanismo.
- Desmonta las piezas separables (la tapa del suavizante, el sifón interno). Muchos cajetines se desmontan en 2-3 piezas.
- Remoja todo en agua caliente con un chorro de vinagre durante 15-20 minutos. Si hay residuo muy duro, añade una cucharada de bicarbonato al agua (sin mezclar con vinagre en el mismo recipiente: usa uno u otro).
- Frota con el cepillo de dientes las ranuras y los conductos, sobre todo el del suavizante, que es el que más se obstruye.
- Aclara, seca y vuelve a montar. Comprueba que encaja bien y que el agua circula por los conductos al poner un ciclo.
Para evitar obstrucciones: usa la dosis correcta de detergente (el exceso no lava más y deja residuo), no mezcles detergente en polvo y líquido en el mismo compartimento y, si usas suavizante, dilúyelo un poco con agua antes de verterlo.
Trucos caseros para eliminar olores y sarro
- Vinagre blanco: el más versátil. Para el ciclo de limpieza, para la goma y para el cajetín. No lo uses a la vez que la lejía.
- Bicarbonato: buen desodorizante. Espolvorea un poco en el tambor vacío y pasa un paño húmedo para eliminar olores entre limpiezas profundas.
- Ácido cítrico: muy eficaz contra el sarro en zonas de agua dura. Diluye 2-3 cucharadas en agua caliente y haz un ciclo. No lo mezcles con lejía.
- Lejía diluida: solo si hay moho persistente y nunca junto a otros productos. Úsala sola, con ventilación y en un ciclo aparte. Aclara bien después.
Frecuencia: el vinagre o el ácido cítrico, una vez al mes como mantenimiento; la limpieza profunda completa, cada 1-3 meses. No abuses de la lejía: puede dañar las gomas con el uso repetido.
Mantenimiento diario para que no vuelva a pasar
Estos hábitos cuestan segundos y alargan la vida de la lavadora:
- Deja la puerta entreabierta después de cada lavado. Ventila el tambor y evita el moho.
- Seca la goma con un paño rápido si ves agua retenida.
- Usa la dosis correcta de detergente. Más producto no significa más limpieza: significa más residuo.
- Vacía los bolsillos antes de meter la ropa: monedas y objetos pequeños acaban en el filtro.
- Haz un ciclo caliente (60-90 °C) al menos una vez al mes, aunque laves en frío habitualmente.
- No dejes ropa dentro después de terminar el ciclo. Sacarla pronto evita humedad y olor.
Nuestra recomendación final
Resumiendo: ciclo caliente con vinagre y bicarbonato, limpieza de goma, filtro y cajetín, y secado posterior. Con eso tienes la lavadora limpia por dentro en una tarde y sin gastar apenas dinero. La clave no es la intensidad de la limpieza, sino la constancia: una limpieza profunda cada 1-3 meses y cuatro hábitos diarios evitan el 90 % de los problemas de olor y sarro.
Si después de limpiar a fondo el olor persiste, la ropa sigue saliendo manchada o la lavadora hace ruidos extraños al centrifugar, puede haber un problema interno (resistencia con cal acumulada, bomba dañada, rodamientos). En ese caso, merece la pena llamar a un técnico antes de forzar la máquina con más ciclos.
Preguntas frecuentes
¿Se puede limpiar la lavadora solo con vinagre?
Sí. El vinagre blanco solo, en un ciclo caliente, ya elimina gran parte del sarro y los olores. El bicarbonato en el cajetín es un refuerzo, no un imprescindible. Si tu agua es muy dura, añade ácido cítrico una vez al mes para desincrustar mejor la resistencia y el tambor.
¿Cuánto vinagre hay que echar en la lavadora?
La cantidad orientativa es 2 tazas (unos 500 ml) directamente en el tambor vacío. En lavadoras pequeñas o de carga superior puedes usar 1 taza. Más cantidad no limpia mejor y puede dejar olor residual durante varios ciclos.
¿Es malo usar lejía en la lavadora?
No es mala en sí, pero nunca debe mezclarse con vinagre, amoniaco ni otros ácidos, porque genera gases tóxicos. Si la usas, úsala sola, diluida, con la ventana abierta y en un ciclo aparte. El uso repetido puede resecar las gomas y los plásticos.
¿Por qué mi lavadora huele mal después de limpiarla?
Casi siempre porque queda humedad en la goma, en el filtro o en el cajetín. Revisa esas tres zonas, seca bien y deja la puerta abierta entre lavados. Si el olor vuelve en pocos días, puede haber moho dentro de la cuba o en el tubo de desagüe, y conviene llamar a un técnico.
¿Cada cuánto hay que limpiar el filtro de la lavadora?
Cada 2-3 meses en uso normal. Si lavas a menudo ropa con mucha pelusa (toallas, mantas, prendas de mascotas), revísalo cada mes. Si notas que el agua desagua lento o aparece olor al abrir la trampilla, no esperes: límpialo ya.
¿Puedo usar bicarbonato y vinagre juntos en la lavadora?
Mejor no mezclarlos en el mismo recipiente: se neutralizan y pierden eficacia. Lo correcto es poner el vinagre en el tambor y el bicarbonato en el cajetín, para que actúen en fases distintas del ciclo. Así aprovechas las propiedades de cada uno.





